Momialismo

El pensamiento de nuestros futuros gobernantes. Y mucho menos.
Un subproducto de Bruno Córdova.

Prefieren los ciudadanos que la empresa pública sea de todos a que tenga un dueño próspero y exitoso, (… porque) prevalece la sesgada sensación de enriquecimiento de unos pocos a costa de la sociedad.

Rafael Aldunate, sobre el resentimiento social que provoca la (tentativa de) privatización de empresas públicas.

La amenaza fantasma

“Mira (…), si te las quieres dar de choro, te va a ir mal. El ministro Velasco es un caballero, pero te estamos vigilando. Cualquier intención de privatizar las empresas estatales la van a pagar con una muerte”.

Lo anterior, el contenido de la misiva dirigida a Andrés Allamand, denunciadas como amenazas de muerte. De acuerdo al emisor de la carta, sólo se trata de una opinión política.

Interpretada desde un sentido literal, la carta puede resultar efectivamente una amenaza de muerte. Por otro lado, vista como un mensaje cargado a la figura retórica, la carta no contiene una amenaza directa contra el parlamentario, sino una presentación simbólica de argumentos propios de la izquierda.

Descompongamos términos:

  • “Dárselas de choro”: informalismo para referirse a las bravuconadas. El incidente citado por el autor de la misiva corresponde a los términos empleados por el parlamentario ante el Ministro de Hacienda Andrés Velasco, en el Congreso Nacional, un mes atrás. Términos que, según el senador Mariano Ruiz-Esquide, “son palabrotas. La parentela del señor ministro salió a cuenta y otras palabras que son de uso común, pero que no se hacen habituales”.

  • “Te estamos vigilando”: el verbo “vigilar” se emplea en la jerga política como sinónimo de “supervisar”. El uso de la primera persona plural (“estamos”) da cuenta de la existencia de un movimiento. Pero el emisor habla a título personal, no se le han adjudicado nexos con elementos terroristas (doy por sentado que la Agencia Nacional de Inteligencia indagó este punto; de lo contrario, la existencia de alguna relación con subversivos habría sido presentada ya como agravante por la Fiscalía). En consecuencia, “estamos” correspondería a una invocación elíptica de “la gente”, “el pueblo”.

  • “Van a pagar con una muerte”: el autor ha dejado cierta ambigüedad en este punto. Por cierto, hablar de “una muerte” a secas crea más suspicacias que hablar de “una muerte inocente”. No obstante lo anterior, si se ha invocado previamente la “vigilancia popular”, no resulta impreciso continuar en la línea argumental de cierta fracción de la izquierda: estamos vigilando; si “intentan privatizar las empresas estatales”, saldremos a la calle; defenderemos el patrimonio de los chilenos; ustedes nos reprimirán; la represión será violenta y algún carabinero llevará un tiro disuasivo al cuerpo de un manifestante.

Ante la duda, el senador Allamand bien pudo contestar la misiva aclarando si lo enunciado se trataba de una metáfora o de un sentimiento literal.

Este incidente pondrá a prueba la capacidad de abstracción (en este orden) del parlamentario de derecha, sus compañeros de pacto, la oposición política (ni Nelson Ávila ha hecho observaciones semióticas a este respecto) y, finalmente, el Poder Judicial. Tomemos palco.

Programa de gobierno del Presidente electo incluye una agenda de “Familia, mujer e infancia”

A saber:

Removeremos los obstáculos que hoy dificultan el desarrollo de las familias y el matrimonio. (…) Modificaremos las normas que discriminan a los matrimonios en el acceso a estos beneficios (sociales).

Promoveremos la natalidad.

Se promoverá el «compartir en familia», creando más parques y plazas, mejorando la infraestructura de juegos para niños, para la práctica deportiva y la cultura, y desarrollando actividades recreativas en los barrios. En nuestro Gobierno, los espacios públicos serán para las familias.

También nos ocuparemos de los 2 millones de chilenas y chilenos que conviven en pareja sin estar casados. Por ello, protegeremos sus derechos de acceso a la salud, a la previsión, a la herencia y a otros beneficios sociales, removiendo los obstáculos que hoy les impiden ese acceso y las discriminaciones existentes, de forma de construir una sociedad inclusiva y acogedora y no excluyente y castigadora.

Hoy, son alrededor de 700 mil las mujeres que, pudiendo trabajar, no lo hacen. Ello, por que las políticas implementadas no han sido efectivas en la conciliación de la vida familiar y el trabajo. Las mujeres son doblemente discriminadas por razones de acceso al trabajo y menores remuneraciones en cargos equivalentes.

Para apoyar a las mujeres más jóvenes promoveremos programas de educación sexual con contenidos claros, que ayuden a prevenir los embarazos adolescentes no deseados y fomenten la paternidad y maternidad responsable, respetando siempre el derecho a la vida y el de los padres de educar a sus hijos.

Además, daremos todo el apoyo necesario a las mujeres embarazadas de forma que opten por la vida y no tengan que recurrir a un aborto. Para eso crearemos el programa «Comprometidos con la Vida», cuya principal labor será apoyar a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, para que opten siempre por la vida y sientan el apoyo de la sociedad.

Fomentaremos la participación de las mujeres en la política, que hoy sigue siendo muy baja. En nuestro Gobierno las mujeres tendrán un rol central y serán las protagonistas del Cambio. Vamos a abrir las puertas de par en par a las mujeres a todos los ámbitos y quehaceres. Van a estar en presentes en los ministerios, las empresas públicas, en las intendencias, en las gobernaciones, entre otras instituciones.

Se van a respetar en forma irrestricta los derechos de los trabajadores. No hay ninguna incompatibilidad entre respetar los derechos de los trabajadores y generar empleo. (..) Nuestro gobierno será pro sindicatos.

Felipe Larraín, futuro Ministro de Hacienda, al día siguiente de su nominación.

“El resentido del barrio” nos está quemando las casitas.

¿Por qué Piñera necesita la democracia de los acuerdos? Bueno, para que pueda amarrar un par de proyectos estrella con los cuales prorrogarse otros cuatro años 

Columna de Claudio Fuentes, historiador, ex director de FLACSO.

Sin Estado que respalde ni capacite, la promesa de flexiseguridad será como el monoriel de Springfield 

Cumpliendo las expectativas del Gobierno entrante

El Mercurio, sábado 23 de enero de 2010.

El Presidente electo tiene poco espacio para improvisar si quiere aumentar el ritmo de crecimiento potencial de la economía y cumplir con su meta de crear un millón de empleos en el período 2010-2014. El escenario externo no será, entonces, particularmente propicio para alcanzar los objetivos planteados. Por tanto, tendrá que promover una agenda ambiciosa pro crecimiento que apunte a elevar la inversión, la contratación y la productividad de la economía. En caso contrario, la tasa de crecimiento en 2011 se ubicará en torno al 4 por ciento y el nuevo gobierno estará condenado a incumplir su promesa de acelerar la expansión económica nacional. Por cierto, si esta situación ocurre también se debilita la posibilidad de satisfacer la promesa de un millón de nuevos empleos.

El Mercurio, domingo 31 de enero de 2010.

Durante la campaña pasada, el Presidente electo, Sebastián Piñera, prometió crear un millón de empleos durante su gobierno, “recalculado” a 200 mil nuevos empleos por año. La batería de herramientas necesarias para cumplir esa meta deberá ser extensa y profunda. Por de pronto, el esfuerzo por recuperar la capacidad de crecer económicamente y alcanzar una cifra de seis por ciento anual genera empleos por sí solo, y es la fuente más sólida y permanente para lograrlo.

Las suspicacias se redujeron de una semana a la otra.

Esta actitud (de proclamar la política de los acuerdos) demuestra la inseguridad de Piñera, puesto que utiliza un lenguaje confuso que no ayuda a tender puentes con la oposición. Este es un error, ya que el triunfó con un conglomerado y un lenguaje distintos.

José Joaquín Brünner, sobre la democracia de los acuerdos. (LT/Rep, 31.01.10, p.11)

Aquí está el contrato por su servicio. No se moleste en leer la letra chica.

En columna escrita el pasado domingo, el Presidente electo, Sebastián Piñera, plantea los alcances explica su llamado a convocar una democracia de los acuerdos, emulando el espíritu de la transición.

(La democracia de los acuerdos) consiste en ponernos metas audaces, que unan y no dividan a los chilenos, detrás de las cuales sumemos los compromisos (…): superar la pobreza y las desigualdades excesivas, recuperar la capacidad de crecimiento y creación de empleos, empezar a ganarle la batalla a la delincuencia y el narcotráfico, y mejorar de verdad la calidad y equidad de la salud y la educación.

Hay algo malo en este párrafo. Aparte de la sensación de leer muñecas rusas, con tanto abuso de las copulativas.

El Presidente electo convoca un pacto sobre los diagnósticos, en lugar de convocarlo desde las soluciones. Piñera está ofreciendo al espectro político la promoción de un contrato en el cual se promete otorgar un servicio, mas prohibiendo la lectura de la letra chica.

Exhortar abiertamente el adormecimiento del debate político contradice el fin de un gobierno y una oposición. Puede ser un golpe de efecto, pero el efectismo propio de nuestro referente desnaturaliza la esencia de la política.

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